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CARGAR EL VENADO – Lección de Vida Sobre El Esfuerzo

By       In       Posted:   10/07/2015 a las 6:24 AM

Estaba un hombre a la orilla del camino sentado sobre una piedra, bajo la sombra de un frondoso árbol. Yacía bajo el árbol con la miraba triste y meditando cabizbajo.

cargar el venado esfuerzo y sacrificios

C
asi, casi a punto de soltar el llanto. Así lo encontró un amigo de toda la vida, quien al verlo en semejante situación, le preguntó cuál era el motivo para estar en una situación tan desesperante.

Cargar el Venado por Rodolfo Luna Walss

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Amigo, ¡La desconsiderada es mi mujer! Ella es la culpable de mi situación. No la aguanto más!No digas eso querido amigo. Mejor díme que es lo que ha hecho para que estés asi. A lo mejor yo puedo ayudar a encontrar una solución al problema.

Esfuerzo

El amigo cabizbajo, después de respirar profundo y conseguir la calma, empezó su relato:

– Tu sabes que somos muy pobres y en mi humilde hogar la única forma de acompañar la escasa comida sencilla, es cuando consigo en el monte un venado luego de una larga cacería. Me voy con mi escopeta, paso varios días arriesgándome con los peligros del monte, esquivando víboras, soporto infinitos mosquitos y el frío de las noches que me cala los huesos.
Luego, por fin, si la suerte me socorre, logro cazar un venado; pero aún así, tengo que cargarlo en mis espaldas todo el largo camino de regreso al pueblo y subir la loma hasta llegar a mi casa.

El amigo que escuchaba atento, después de meditar un momento, le dió la solución:

– Invita a tu mujer a cargar el venado.

-¡¿Qué?!

– Sí llévala de cacería. No le digas las penurias que pasas para llevar el venado a casa. No le hables de los caminos empredrados, ni los mosquitos, ni los peligros, ni del frío. Invítala a la cacería para que disfruten juntos de los bellos paisajes, del esplendor de las estrellas que cobijan la noche, de los manantiales cristalinos que reflejan románticas sus imágenes en él, del dulce canto de los grillos y pájaros silvestres … en fin, píntale bonita la cosa.

El amigo siguió el consejo y por supuesto la convenció.

Ella, entusiasmada fue con falda larga hasta el tobillo, que poco a poco se le desgarraba con las espinas y ramas del camino; la blusa le quedó toda dañada, los zapatos se le rompieron por las piedras y las espinas la hicieron sangrar. El cabello le quedó desastroso: tieso como un trapo. Se le pegaron por todas partes bichos. Las manos llenas de ampollas y llagas que se le hicieron al abrirse paso entre el espeso monte y estuvo a punto de sufrir un infarto al toparse con una enorme víbora.

Por fin, después de tantos martirios encontraron un venado. El hombre sigiloso se acerco a su presa, localizó el blanco justo para acertarle y con habilidad poco vista disparó y el venado cayó. La mujer no cabía de júbilo pensando en que su travesía había terminado, pero no era así.

– Ahora mi amor, quiero que cargues el venado para que veas lo bonito que se siente,
– le dijo el hombre masticando con una expresión rabiosa cada una de sus palabras.

La mujer casi se desmaya ante la mirada asesina de su marido, pero ante la desesperación por regresar a sus casa, ni para protestar tuvo alientos. Cargó el venado en su espalda hasta su casa, casi muerta con las piernas temblando, jadeando y a punto de reventársele el corazón; al llegar tiró el animal en la sala de su casa.

Sus hijos y vecinos salieron a recibir a la pareja de cazadores y acostumbrados a la repartición, gritaron con alegría:

– ¡¡¡Vamos a repartir el venado!!!

La mujer tirada en el piso, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre, miró a los vecinos y agarrando aire hasta por las orejas, les gritó:

– ¡El que me toque ese venado, lo mato!

REFLEXIÓN SOBRE EL ESFUERZO PROPIO Y EL DEL OTRO
Para valorar el esfuerzo ajeno y respetar la real dimensión del trabajo de los demás, todos debemos aprender a “cargar el venado”. Muchos tienen riquezas, empresas y comodidades porque durante años cargaron muchos venados para llegar donde están ahora …
Y muchos otros, como la mujer del cuento, siempre espera cual hiena a que llegue el familiar, el vecino, el amigo, el conocido o hasta el desconocido con el venado a cuestas para caerle y repartirlo, sin importar el esfuerzo que ha costado conseguirlo.

La experiencia adquirida con el paso de los años nos ha enseñado que solamente se valora aquello que se ha adquirido, como resultado de nuestro arduo trabajo, que sólo cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor sacrificio y hasta lágrimas.
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Desde 1997 es Personal Trainer (ACE Fitness USA). En 2008 obtuvo la Certificación de Coach Ontológico. A fines de 2013 comenzó ejercer su vocación como Wellness Coach del Bienestar.

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